lunes, 27 de octubre de 2025

EL FALSO LIDER



La ausencia de liderazgo o falso liderazgo es uno de los motivos más comunes que suelen desembocar en el fracaso de las organizaciones empresariales.

Cuando hablamos de liderazgo,  debemos hacerlo desde la premisa de que el verdadero liderazgo no se posee ni en función de tu posición en la empresa, ni en función de las acciones que de la misma tengas.

En un caso, el de la posición en la empresa, tendrás un cargo que te dará circunstancialmente, algo que nunca hay que olvidar, poder en la gestión, en la decisión. En el otro dispondrás de participación en el capital, posesión empresarial. Lo que ninguna te da, es liderazgo.

Un verdadero líder lo es independientemente de su posición. A lo largo de mi trayectoria profesional he podido constatar como falsos líderes, se diluían tal azucarillo cuando sufrían un cambio en su posición. También como los verdaderos líderes salían  reforzados, en lo personal, en lo emocional, si las circunstancias los llevaban a una defenestración profesional, tomándolo como un aprendizaje.

Es líder aquel que consigue tener seguidores, voluntarios. El que con su forma de actuar arrastra a los demás. El que es coherente  con lo que piensa, dice y hace. En ese hacer toma una importancia vital el "hacer partícipe" a los demás,  a su equipo.

El hacer partícipe a los demás,  eso sí de forma sincera, tiene un efecto inmediato de compromiso, que de otra forma es muy difícil por no decir imposible conseguir. Es frecuente encontrarnos en la gestión empresarial, que a las primeras de cambio, cuando vienen mal dadas, el "auto impuesto líder" se encuentra solo.

El falso líder, puede comprar manos, incluso voluntades, lo que nunca hará es comprar compromiso. El colmo de los despropósitos es cuando a su vez, este falso líder quiere imponer otros líderes a los demás, atribuyéndose el poder de inculcar el atributo del liderazgo.

Mientras que el verdadero líder busca la excelencia,  rodearse de otros líderes en las distintas competencias que se desenvuelve, el falso líder tiende a rodearse de mediocridad, para él es más importante mantener  su estatus quo, que no le hagan sombra, que otras consideraciones.

Es en este último supuesto cuando la máxima “solo puede haber un gallo en un gallinero” toma su mayor exponente, como defensa, al atribuirse el gallo un atributo que no tiene per se.

Solemos decir que el éxito tiene 100 padres  y el fracaso es huérfano, cuando además este fracaso lleva el componente del falso liderazgo, esa orfandad se ve multiplicada exponencialmente.  

¿Qué tipo de organización empresarial y liderazgo queremos para nuestra empresa? Así como una falsedad no se convierte en verdad, por mucho repetirla, uno no se auto convierte en líder por muy grande que sea su cargo o posición.

Busquemos en nuestra organización, lideres "sin cargos" y la transición al puesto, será natural. No olvidemos que las palabras conmueven, pero el ejemplo arrastra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El porqué de este blog

  Han pasado más de cuatro décadas desde que inicié mi vida profesional, un viaje lleno de retos,  aciertos, tropiezos y aprendizajes. Mi ...