¿Cuantas oportunidades se pierden por una primera mala experiencia con el producto o servicio recibido?
Si tan difícil es predisponer a tu
cliente a que pruebe lo que le ofrecemos, cuidemos al máximo esa primera
impresión.
Te invito a que hagas un sencillo ejercicio con las famosas 5 P´s del marketing, de tu producto o servicio nuevo:
Producto:
las supuestas características diferenciadoras del producto ¿responden a la
realidad?¿es un producto que realmente añade el suficiente valor al cliente
como para cambiar su hábito actual? ¿va a superar sus expectativas?¿la calidad
es óptima, etc.? En definitiva hace el producto o servicio lo que dices que
hace.
Te invito a leer mi post “Haz lo que dices que haces” https://juan-olmedo-aprendizajes-compartidos.blogspot.com/2025/10/conseguir-la-confianza-del-cliente-haz.html
Precio: ¿Es competitivo, tiene un posicionamiento adecuado o es irreal? Una reflexión en este punto, el producto ¿añade valor al cliente o es de valor añadido para el fabricante o proveedor de servicio? La mayoria de los fracasos se da porque anteponemos lo segundo.
Plaza/Distribución: ¿Está lista la red de ventas y nuestros partners en la cadena de distribucción nos van a acompañar?, ¿vamos a tener el suministro adecuado o hay peligro de rotura de stock? Cuantos productos fallan en su lanzamiento porque es imposible encontrarlos.
Promoción:
¿Cómo lo comunicas? ¿Comunica fidedignamente el valor del producto al
mercado? ¿Son los canales de comunicación adecuados? ¿El diseño y su mensaje están en sintonía
con el producto? ¿Qué hay de la promoción interna, has textado si tienes problemas de
comunicación interna?
Te invito a leer mi post “La venta empieza desde dentro de la organización” https://juan-olmedo-aprendizajes-compartidos.blogspot.com/2025/10/la-venta-comienza-desde-dentro-de-la.html
People: ¿Conoces
a tu cliente/público objetivo? ¿El servicio post venta está preparado? ¿Estás
dispuesto a escuchar a tu cliente y modificar tu guía de ruta?
Como cliente, cuando nos enfrentamos a un nuevo producto o servicio y recibimos una mala experiencia, desconocemos si es un problema técnico, puntual, de formación, etc. nos da igual, con el agravante para la marca, que su imagen ha salido deteriorada en el momento de la verdad con el consumidor. Algo inicialmente positivo produce el efecto contrario.
¿Tiene sentido tirar por la borda
esfuerzo, buenas ideas, inversión, para que en el momento de la verdad no
cumpla las expectativas?
O quizás el esfuerzo a realizar y
los riesgos son superiores al supuesto valor que vamos a recibir.
Si en nuestra relación diaria con nuestro cliente, ya seamos proveedores de servicios, distribuidores o fabricantes debemos cuidar los detalles para conservar e incrementar si es posible su confianza, esto se convierte de vital importancia en una primera experiencia.
En cualquier caso no debemos
olvidar que restaurar una mala imagen es mucho más costoso, si se consigue, que
alcanzarla de primeras.
