Liderazgo: elegir aptitud o actitud
1) Introducción al debate
A la hora de elegir un posible
colaborador, muchos líderes se enfrentan a una pregunta clave: ¿es mejor priorizar la aptitud o la
actitud? La aptitud suele asociarse al “saber hacer”, mientras que la
actitud se relaciona con el “querer hacer”. Aunque ambas son importantes, el
verdadero debate está en cuál de ellas debe pesar más cuando pensamos en
construir equipos sólidos y sostenibles en el tiempo.
2) Conceptos de aptitud y actitud
La aptitud
hace referencia a los conocimientos, habilidades técnicas y competencias que
una persona posee para desempeñar una función. Incluye la formación, la
experiencia y la capacidad demostrada para resolver tareas concretas.
La actitud,
en cambio, tiene que ver con la disposición interna: la motivación, el
compromiso, la mentalidad de aprendizaje, la forma de afrontar los retos y la
manera de relacionarse con los demás.
3) ¿A qué conducen cada una de ellas?
La aptitud suele conducir a resultados rápidos en el corto plazo. Una persona
muy capaz técnicamente puede aportar valor desde el primer día. Sin embargo, si
no va acompañada de una buena actitud, puede derivar en conflictos, resistencia
al cambio o falta de implicación.
La actitud, por su parte, conduce al crecimiento sostenido. Una persona con
buena actitud aprende, se adapta, colabora y contagia energía positiva al
equipo. Aunque al inicio pueda requerir más acompañamiento técnico, su impacto
a medio y largo plazo suele ser mayor.
4) Ejemplos de colaboradores donde prime una u otra caracteristica
Un colaborador con alta aptitud pero baja actitud puede ser ese profesional
brillante que cumple objetivos individuales, pero genera tensiones, no acepta
feedback y frena el trabajo en equipo.
En cambio, un colaborador con una actitud sobresaliente, aunque con menor
experiencia inicial, suele mostrar ganas de aprender, apertura a nuevas ideas y
compromiso con los objetivos comunes. Con el tiempo, suele desarrollar la
aptitud necesaria y convertirse en un pilar del equipo.
5) Conclusión
En liderazgo, la experiencia demuestra que la
actitud debe primar siempre. La aptitud se puede entrenar, enseñar y
desarrollar; la actitud es mucho más difícil de cambiar. Elegir colaboradores
con buena actitud es apostar por equipos resilientes, comprometidos y capaces
de crecer juntos. En definitiva, el
liderazgo efectivo no solo busca talento, sino personas que quieran poner ese
talento al servicio de un propósito común.
¿Cuál es tu opinión?

No hay comentarios:
Publicar un comentario